Parece ser que los juegos digitales no afectarán negativamente los cerebros de la próxima generación después de todo. De hecho, los juegos pueden agudizar la capacidad intelectual. Cada vez más investigadores están comenzando a considerar el cerebro como un músculo que puede tonificarse con entrenamiento cognitivo, lo que también se conoce como “juego”.

Escrito por
Ian Wylie
Publicación
julio 2012
Temas

En EE.UU., el juego se prescribe cada vez más a pacientes con problemas neurológicos, atletas profesionales y cualquier persona que esté interesada en mejorar su capacidad intelectual. Por ello, le damos la bienvenida al controvertido campo del entrenamiento intelectual.

Los defensores de esta propuesta sostienen que una dosis diaria de juegos informáticos puede mejorar la concentración, la memoria y la velocidad de procesamiento; acelerar el proceso de toma de decisiones, y desarrollar la capacidad de resolución de problemas. Por el contrario, los cínicos sostienen que esta afirmación es una “hipérbole escandalosa”, y consideran la idea de que el rendimiento del cerebro pueda alterarse mediante el juego como una interpretación frívola de los hechos.

De lo que sí estamos seguros es de que más de 20 millones de personas juegan con frecuencia en Lumosity, el conjunto de aplicaciones web y para celulares con 35 juegos de entrenamiento intelectual desarrollados por Lumos Labs de San Francisco. Con una inversión de 10 dólares al mes, sus suscriptores esperan contrarrestar la disminución del rendimiento cognitivo al perseguir pájaros virtuales y formar palabras con letras encerradas en burbujas.

Bien definido por la revista en línea Health Guidance como un tipo de “sitio de redes sociales para el cerebro”, Lumosity es una creación digital sin precedentes. Con su interfaz original (con botones para celulares y gráficos coloridos) y sus opciones de personalización integrales, combina la neurociencia más avanzada con una experiencia del usuario innovadora para lograr una experiencia en línea perfecta.

Una vez que los usuarios crean un perfil, pueden seguir su plan de entrenamiento en diferentes áreas, entre las que se incluyen la velocidad, la atención, la memoria, la capacidad de resolución de problemas y la flexibilidad. El argumento principal de Lumosity es que sus usuarios pueden mejorar su inteligencia al desafiar sus facultades cognitivas con ejercicios en los que el nivel de dificultad se adapta de manera constante al desarrollo individual de cada persona. Al enfrentarse a problemas cada vez más difíciles de solucionar, sostienen, el cerebro puede readaptarse para volverse más eficaz y mejorar el poder cognitivo.

“Hasta hace poco tiempo, los científicos creían que era imposible lograr que los adultos mejoraran su capacidad cognitiva, por lo que es natural que esta disciplina reciente haya encontrado escepticismo”, dijo Joe Hardy, vicepresidente de Investigación y Desarrollo de Lumos Labs. “Cuando me gradué en 2002, nos enseñaban que el celebro era relativamente inalterable. Pero ahora sabemos que es muy adaptable”, afirma Hardy y hace referencia a la ciencia de “neuroplasticidad”, es decir, la habilidad permanente del cerebro de reacomodar sus conexiones neurológicas al enfrentarse a experiencias nuevas. “Con la tecnología de IRM funcional, se pueden observar los cambios que ocurren en el cerebro durante el entrenamiento”, agrega.

Los científicos solían pensar que la disminución del rendimiento cerebral se debía a la pérdida de células a medida que envejecemos. Sin embargo, esta disminución se relaciona con un problema de recuperación, no de almacenamiento, ya que al envejecer, disminuye el nivel de mensajeros químicos en nuestro cerebro. Los defensores afirman que el entrenamiento cognitivo puede generar una liberación de dopamina, que es un neurotransmisor. Por ello, con el desafío adecuado, el cerebro puede volverse más rápido y eficaz.

Los defensores de esta propuesta sostienen que una dosis diaria de juegos informáticos puede mejorar la concentración, la memoria y la velocidad de procesamiento, así como también acelerar el proceso de toma de decisiones y desarrollar la capacidad de resolución de problemas

Hardy cuenta muchas historias de suscriptores que creen que el entrenamiento cognitivo los ha beneficiado. Entre estas historias, incluye la de un empresario de 23 años que intenta que su nombre sea reconocido en las redes sociales, un comerciante de 34 años que utiliza Lumosity para mejorar su habilidad para lograr acuerdos exitosos, un boxeador de 28 años en recuperación por una conmoción cerebral y un escritor de 45 años que intenta combatir una afasia resultante de una lesión cerebral traumática.

En un esfuerzo por frustrar a los detractores, Lumos Labs ha puesto en marcha lo que denomina un “modelo de ciencia abierta”, que les permite a los profesionales de la salud que se relacionan con lo cognitivo –entre los que se incluyen psicólogos, terapeutas ocupacionales, patólogos del habla y neuropsicólogos– realizar pruebas gratuitas de Lumosity a cambio de proporcionar comentarios sobre su repercusión en los pacientes. Hardy sostiene que la empresa colabora con instituciones de investigación en la mayoría de los continentes. (“Todavía estamos buscando una conexión con la Antártida”, bromea).

En el área de los deportes, los atletas profesionales están descubriendo que el cerebro es básicamente un músculo, como nuestras piernas y brazos, y que, al igual que cualquier otro músculo, debe ejercitarse. Todas las áreas cognitivas, como la memoria, el tiempo de reacción y la coordinación, pueden ejercitarse.

La organización de investigación Neurotopia de Santa Mónica dirige un laboratorio de entrenamiento cognitivo para los atletas de deportes extremos de Red Bull, el cual comienza con un “análisis neurológico” y un “mapeo mental con EEG” para analizar los niveles de concentración, resistencia, recuperación ante el estrés y velocidad de reacción. A partir de esta prueba de base, se desarrolla un videojuego interactivo personalizado para cada atleta (que puede consistir, por ejemplo, en navegar una nave espacial por un camino de obstáculos) que es controlado por su cerebro. El objetivo es entrenar al cerebro para encontrar el punto medio donde el atleta esté concentrado y, a la vez, relajado.

En Carolina del Norte, los integrantes del equipo técnico del RCR (un equipo de automovilismo de competición de la Asociación Nacional de Carreras de Automóviles de Serie) deben ser capaces, entre otras cosas, de retirar cinco tuercas de una rueda en tan solo un segundo. Por ello, intentan mejorar su concentración con BodyWave, una herramienta del tamaño de un iPod que se amarra al brazo y que mide las neurotransmisiones que circulan a través del sistema nervioso central a fin de determinar picos de concentración. Una herramienta similar se está desarrollando para golfistas. Antes de realizar un tiro al hoyo, los jugadores que utilicen el Body Wave deberán esperar que se encienda una luz verde que indique una concentración total.

Las compañías también están comenzando a reconocer la importancia que tiene el entrenamiento cognitivo en el lugar de trabajo para ayudar a los empleados a convertirse en “atletas ejecutivos”. En la compañía de servicios de software SAP de Melbourne, por ejemplo, los empleados realizaron diversas pruebas cognitivas y recibieron entrenamiento para aprender a manejar el estrés y las situaciones conflictivas. Los ejecutivos principales del Banco Nacional de Australia, Cisco y Accenture también han puesto en práctica un entrenamiento similar.

“A medida que el mundo se vuelva más informado y complejo, el entrenamiento cognitivo deberá integrarse a todo tipo de procesos, desde aquellos relacionados con los servicios de la atención a la salud y la educación hasta aquellos que se relacionan con el rendimiento laboral”, asegura Joe Hardy. “En cinco o diez años, todos recibiremos entrenamiento cognitivo”. Sin importar lo que sus detractores consideren, el entrenamiento cognitivo claramente aún tiene mucho para ofrecernos.