Tim O'Reilly cree en la diversión en primer lugar y en los negocios en segundo lugar. Considerando historias exitosas del pasado sobre tecnología, como la computadora, Internet y la pantalla táctil, argumenta que divertirse con la tecnología es la mejor manera de desbloquear su potencial.

Escrito por
Tim O’Reilly
Publicación
julio 2012
Temas

Existe una mitología dominante de que las nuevas industrias comienzan cuando emprendedores creativos con ideas para nuevos negocios se juntan con capitalistas de riesgo. En realidad, esto no es así. Las nuevas industrias comienzan con personas que se divierten.

La mayoría de las personas que comenzaron con la industria de las computadoras personales, hace tres décadas, no eran emprendedores; eran niños a los que les entusiasmaba muchísimo la idea de tener su propia computadora. La programación era como una droga. No, era mejor que una droga o que unirse a una banda de rock. Y, ciertamente, era mejor que cualquier trabajo que pudieran imaginar. El Homebrew Computer Club (fundado en Silicon Valley a mediados de los años setenta y con miembros como Steve Jobs y Steve Wozniak) era solo eso: un lugar donde personas entusiastas compartían sus proyectos e incrementaban sus conocimientos.

Internet comenzó de la misma manera. Al principio, nadie la tomaba en serio como una opción para ganar dinero. Se trataba solo de la alegría que implicaba compartir el trabajo, la emoción de hacer clic en un enlace y conectarse con otra computadora al otro lado del mundo, y de construir destinos similares para nuestros compañeros. Todos éramos entusiastas, pero solo algunos fuimos emprendedores.

Sin lugar a dudas, fueron aquellos emprendedores –Bill Gates, Steve Jobs y Michael Dell en la era de las computadoras personales, y Jerry Yang, David Filo, Pierre Omidyar, Jeff Bezos, Larry Page y Sergey Brin en la era de Internet– quienes pudieron ver que este mundo impulsado por una pasión por descubrir y compartir se había convertido en la cuna de una nueva economía. Encontraron patrocinadores, transformaron los juguetes en herramientas y desarrollaron los negocios que convirtieron un movimiento en una industria.

Esta misma transición de personas entusiastas a personas emprendedoras se materializa en el movimiento Maker, un conjunto amplio de juegos alegres con sensores y robots e impresoras 3D que ha estado creciendo durante años y sin ser visto delante de las narices de los capitalistas de riesgo.

Al principio, nadie tomaba Internet en serio como una opción para ganar dinero. Se trataba solo de la alegría que implicaba compartir el trabajo. Todos éramos entusiastas, pero solo algunos fuimos emprendedores

Cuando publicamos la revista Make: por primera vez en 2005, los primeros números mostraron proyectos como el alimentador para gatos de James Larsson, construido a partir de una reproductora de video vieja, el anillo de Charles Benton para tomar fotografías aéreas desde cometas y un cañón lanzapatatas transparente de gran potencia activado mediante un arma de electrochoque.

Cuando realizamos por primera vez la Maker Faire en 2006, se presentaron una versión en tamaño natural del famoso juego para atrapar ratones Mousetrap, bicicletas de bambú y una feria con versiones impulsadas a pedal de atracciones de las tradicionales ferias de los condados, junto con proyectos de “hágalo usted mismo”, como la supercomputadora de demostración de la Alameda-Contra Costa Computer Recycling Society que funciona con biodiesel, ejecuta Linux y está realizada con computadoras recicladas.

Para el 2011, cuando la feria había alcanzado más de 100.000 asistentes, en su mayoría familias que celebraban la alegría del descubrimiento y la invención, había también importantes capitalistas de riesgo que paseaban por el lugar entregando tarjetas de presentación y cortejando a los emprendedores que, aparentemente, habían aparecido como por arte de magia entre ese conglomerado caótico de gente que pasaba un buen momento.

DIY drones (vehículos aéreos teledirigidos hechos por uno mismo), MakerBot (un equipo de impresión 3D), la plataforma de control con sensores Arduino, el proveedor de partes Sparkfun Electronics, Adafruit Industries, Shopbot y un montón de otras empresas pequeñas pronto comenzaron a registrar millones de dólares en ventas y estaban listas para recibir una infusión de capital y llevar sus negocios locales al siguiente nivel.

Incluso se puede argumentar que la primera vez que la informática multitáctil generó asombro no fue con el iPhone, sino con la gran pantalla multitáctil de Jeff Han, que sorprendió a los asistentes a TED y a la Emerging Technology Conference (Conferencia sobre tecnologías emergentes) de O’Reilly en 2006. (Jeff luego vendió estos dispositivos a medios de comunicación como CNN).

En la Open Hardware Summit (Cumbre de hardware abierto) que se celebró en conjunto con la Maker Faire New York en 2011, un asistente se lamentaba por la falta de cobertura para los medios tecnológicos de Silicon Valley. Resulta que estaban todos en la conferencia Techcrunch Disrupt cubriendo, entre otras cosas interesantes, demasiadas empresas nuevas imitadoras fundadas por emprendedores en busca de dinero, en vez de pasión, o capitalistas de riesgo con más dinero que percepción.

La lección es clara: si desea liderar como inversionista o como emprendedor, utilice la alegría y la pasión como su guía.