Jared Cohen, director de Google Ideas, explica cómo el grupo de expertos está utilizando soluciones de tecnología abierta para enfrentar algunos de los problemas más difíciles del mundo.

Escrito por
Jared Cohen
Publicación
octubre 2012
Temas

No es usual que una corporación multinacional busque relacionarse con traficantes de armas y drogas, personas que lavan dinero y traficantes de personas. Pero eso es exactamente lo que pasó en julio de este año en Illicit Networks: Forces in Opposition (Redes ilícitas: Fuerzas en oposición - INFO, por sus siglas en inglés), una cumbre de dos días, convocada por Google Ideas en Los Ángeles.

En la agenda, se trató cómo reunir a criminales arrepentidos junto con ex víctimas, sobrevivientes y expertos para encontrar soluciones a algunos de los desafíos más difíciles del mundo. ¿Cuál es el papel de Google en todo esto? Compartir diferentes conocimientos a través de tecnólogos.

Google Ideas es un grupo de expertos que tiene el objetivo de explorar cómo la tecnología puede significar una diferencia para las personas que trabajan directamente con los asuntos mundiales. Con problemas de tanta repercusión como estos, debemos comenzar por derribar las barreras y abrirnos camino. Eso, tal vez, signifique hacer que las soluciones a problemas compartidos sean un código abierto, hacer que las actividades de las redes ilícitas sean transparentes o simplemente abrir redes de comunicación donde aún faltan.

En INFO, significó escuchar a personas como Okello Sam. Okello tenía 16 años cuando el ejército de rebeldes lo sacó de su pueblo en el norte de Uganda. “Cuando te capturan, pierdes la humanidad”, Okello le contó al público en Los Ángeles. “Te torturan, te hacen consumir drogas, te hacen matar a personas que conoces”.

Okello tuvo suerte porque pudo sobrevivir. En la actualidad, dirige la escuela secundaria Hope North, que ha ayudado a educar a más de 3.000 jóvenes en estado de vulnerabilidad. Pero como un niño soldado, presenció los principales problemas en los que se centró la cumbre: el tráfico de drogas, el mercado ilegal de armas, la esclavitud sexual, y pudo compartir importantes ideas sobre la manera en que la tecnología puede debilitar a los jefes militares de las guerrillas y fortalecer a los habitantes de los pueblos.

En INFO, pudimos presentar casos como el de Okello a innovadores como el Instituto Igarapé de Brasil, con el que estamos trabajando en un proyecto para rastrear el mercado mundial de fusiles rusos AK-47, donde se procesan más de un millón de puntos de datos sobre importaciones y exportaciones de armas pequeñas y ligeras, y municiones.

En estos casos, el testimonio de testigos directos puede convertirse en una plataforma de acción y de cambio.

Este es un modelo colaborativo que desarrollamos por primera vez el año pasado para nuestra Cumbre contra el Extremismo Violento, en Dublín, Irlanda. Junto a miembros de pandillas en recuperación, ex miembros de la yihad y ex miembros del grupo neonazi de cabezas rapadas, que ahora están ayudando a los jóvenes a revertir sus vidas o a proteger a posibles víctimas, analizamos cómo podríamos ayudarlos a compartir prácticas recomendadas y a encontrar maneras de mejorar su trabajo.

Pero, a pesar de que toda esa tecnología es parte de la solución, son las personas, y no la tecnología, quienes sacan a los niños de las pandillas y de los grupos extremistas. La tecnología simplemente los ayuda a trabajar con más eficiencia y a una escala mayor.

Junto con el Instituto para el Diálogo Estratégico (ISD, por sus siglas en inglés) de Londres, creamos la Red Contra el Extremismo Violento, una plataforma para colaborar sobre las maneras de utilizar al máximo la tecnología. El ISD ahora dirige la red a tiempo completo.



Pero toda esa tecnología es parte de la solución; son las personas, no la tecnología, quienes sacan a los niños de las pandillas y de los grupos extremistas. La tecnología simplemente los ayuda a trabajar con más eficacia y a escala mayor

Las redes criminales suelen adoptar rápidamente las nuevas tecnologías, pero creemos que esas mismas tecnologías pueden ayudar a que quienes las combatan estén un paso más adelante. Uno de los desafíos al hacer un seguimiento de las redes ilícitas es la magnitud de su alcance; no hay fronteras para los carteles de la droga, los traficantes de armas o los recolectores de piel humana. En Google, nuestra fortaleza es encontrar tendencias y patrones en grandes colecciones de datos y luego rastrear los resultados. Así brindamos herramientas para Al-Jazeera y el grupo de derechos humanos Movements.org para crear una visualización que rastreó las deserciones de diplomáticos, militares jubilados y miembros del parlamento del régimen del presidente sirio Bashar al-Assad.

Utilizamos el mismo enfoque para apoyar a Kate Willson, una periodista de investigación cuyo informe sobre los mercados negros la ha llevado por los EE.UU., Europa y el Este asiático. Combinamos las técnicas de informe de Kate y sus colegas en el International Consortium of Investigative Journalists con Palantir Technologies, una empresa de software que está cambiando radicalmente la manera en que se analiza la información.

Su colaboración dio como resultado una serie de investigación de cuatro partes sobre el mercado mundial y el tráfico ilegal de tejido humano, publicada en julio. La serie explica cómo la piel, los huesos y los tendones se extraen ilegalmente de los muertos, se trasladan a través de redes ilícitas y se utilizan en procedimientos médicos de maneras que afectan la seguridad del paciente.

El software analítico de Palantir ayudó a los periodistas a rastrear las complejas redes. “Estas empresas y sus operaciones logran armar una intricada red en todo el mundo”, Kate les explicó a los asistentes de la cumbre INFO. “Pero esas conexiones mueren en los papeles y los conjuntos de datos. Finalmente, cargamos más de un millón de empresas, personas, documentos y eventos al sistema”.

Proyectos como este muestran cómo ayudamos a los grupos a usar mejor la tecnología en el trabajo que ya están haciendo. No se trata de reinventar la rueda, sino de hacer que la rueda sea más efectiva y eficaz.

Introducir la tecnología en un nuevo contexto también puede tener fuertes efectos. En Somalia, casi no se tiene en cuenta la opinión de las personas. Intentamos cambiar eso desarrollando un software de fuente abierta que logró realizar la primera encuesta de opinión pública en Somalia. Para la encuesta, Voz de América entrevistó a más de 3.000 somalíes en todo el país y en un campo de refugiados en Kenia, y les preguntó sobre el tipo de constitución y de gobierno que les gustaría ver.

El resultado le dio al mundo una idea inusual del frágil Estado y también les permitió a los somalíes tener una vista general de cómo se ven a sí mismos como nación en el siglo XXI. Por ejemplo, el 87 por ciento está de acuerdo en que la ley Sharia debería ser la base del código civil y penal. Pero sobre la condición de las mujeres, los somalíes se apartan de las interpretaciones estrictas de la ley Sharia (el 77 por ciento de las mujeres y el 58 por ciento de los hombres acordaron que las mujeres deberían participar en el proceso político).

“Realizar una encuesta en un país como Somalia es un desafío increíble”, admitió Gwen Dillard, directora de la División de África de VOA. Pero el desafío también forma parte del atractivo. Introducir la tecnología en una nación que se desplomó en 1991 fue una oportunidad para medir cómo se puede ayudar a evitar el conflicto violento y a promover la estabilidad si se les permite a las personas comunicarse y compartir la información de manera más efectiva.

Google no es un Estado y no tiene una política extranjera, pero como empresa sí tenemos valores. Creemos que la tecnología es una fuerza de poder y que, incluso cuando la tecnología forma parte del problema, también es parte de la solución.

En INFO, el potencial de la tecnología para cambiar la vida fue descrito por un panel de desertores de Corea del Norte, quienes compartieron su historia de cómo escaparon a través de China y Corea del Sur. Hablaron sobre la oscuridad en la que está metida toda sociedad que tiene prohibido el acceso a la información y la posibilidad de herramientas tan básicas como los celulares para arrojar luz sobre ese país.

En todos nuestros proyectos, trabajamos con socios que ya están haciendo mucho en este terreno. Nuestro objetivo es darles las herramientas a los verdaderos expertos que se enfrentan con estos desafíos. Esperamos que estos proyectos puedan establecer un precedente sobre cómo la tecnología puede usarse en una manera positiva y que pueda expandirse a una escala mayor. Si bien nuestro granito de arena puede ser pequeño, podemos inspirar a otras organizaciones a embarcarse en iniciativas similares y reconocer el poder que la tecnología puede tener para mejorar la vida de las personas.