Hace tres años, Jonathan Rosenberg, quien en ese entonces era el vicepresidente sénior de Administración de Productos de Google y ahora es asesor de los directivos de Google, escribió una nota en la que explicaba por qué las empresas “abiertas” triunfarían en el futuro. No obstante, hoy enfrenta un mundo que supera hasta sus expectativas más descabelladas.

Escrito por
Jonathan Rosenberg
Publicación
octubre 2012
Temas

En diciembre, se cumplirán tres años desde que envié un correo electrónico a mis colegas empleados de Google en el que intentaba encontrar una definición clara de un término que se estaba discutiendo bastante: el concepto de "abierto". Me preocupaba que, dentro de nuestra empresa, este concepto tuviera distintos significados para cada persona y que demasiados empleados de Google no comprendieran el compromiso fundamental de la empresa con la importancia de ser una empresa abierta. Haciendo referencia a los dos aspectos de la tecnología abierta y la información abierta, describí nuestro rasgo fundamental de transparencia. Mi argumento afirmaba que el uso de los sistemas abiertos ha proporcionado y seguirá brindando dos resultados convenientes: Google mejora y el mundo también.

Era un argumento convincente que, sumado a una entrada posterior en el blog de Google, “The Meaning of Open”, ayudó a aclarar más este concepto, a menudo confuso. En las semanas siguientes, recibí correos electrónicos con análisis de parte de un público muy variado, como profesores y escritores que apreciaban la perspectiva dentro de Google, líderes de negocios que me decían cómo el concepto de “abierto” afectaba su negocio y alumnos universitarios sorprendidos porque era un concepto opuesto a las estrategias de bloqueo que les estaban enseñando. Menos de tres años después, lo que ahora me sorprende de ese manifiesto es algo totalmente diferente: lo equivocado que estaba.

Esto no significa que el enfoque abierto no haya mejorado a Google y al mundo, sino que sucedió mucho más rápido de lo que imaginaba. Hace poco me di cuenta de este fenómeno en medio de una de las actividades más comunes del siglo XXI: estaba usando mi teléfono, un Droid Razr Maxx. Mientras miraba fijamente el teléfono, me llamó la atención su gran diversidad: dos docenas de aplicaciones, desde New York Times, Flipboard y Dialer One hasta OpenTable, RunKeeper y SlingPlayer, diseñadas por muchos programadores diferentes en un teléfono creado por Motorola. Descubrí que no tenía en mis manos apenas un dispositivo móvil, sino la representación física de cómo un ecosistema abierto puede abrirse paso en el mundo de la noche a la mañana.

Sin dudas, siempre supe que la idea tenía futuro, pero no fui capaz de anticipar la manera en que cambiaría las reglas en el sector privado y público. Existen tres tendencias técnicas que impulsan esta idea y que evolucionaron a una velocidad increíble. En primer lugar, Internet hace que la información sea más libre y esté más distribuida de lo que yo creía posible; prácticamente todo lo que estaba offline está ahora online. En segundo lugar, la visión del potencial de los celulares se hizo realidad a medida que los dispositivos se tornaron más potentes y rápidos de lo que se esperaba, algo que permitió un alcance y una conectividad mundiales sin precedentes. En tercer lugar, la computación en la nube ha posibilitado una capacidad de procesamiento infinita cuando se la necesita. Y eso no es todo. Mientras escribo esto, Google Fiber se prepara para lanzar un servicio de un gigabit en la ciudad de Kansas, lo que demuestra que la conectividad está por sufrir otro cambio fundamental.

Hay algo de irónico respecto de estos desarrollos técnicos: por más novedosos que sean, han arrastrado a los negocios más y más hacia los conceptos básicos. La capacidad de ampliación y la calidad de un producto son los factores más importantes que determinan el éxito de un negocio. Históricamente, los negocios podían aprovecharse de la escasez de información, de conectividad o de capacidad de procesamiento para atraer y mantener a los clientes y evitar la competencia.

En la actualidad, los clientes pueden tomar decisiones más fundamentadas gracias a la disponibilidad de información para el consumidor. De hecho, los negocios y los clientes se fortalecen mutuamente mediante sitios como Yelp y una infinidad de medios sociales. Una empresa ya no puede controlar completamente el entorno de sus clientes. Debido a que los límites para la distribución han disminuido (pensemos en los envíos internacionales baratos o el espacio infinito que tienen los minoristas para la venta en línea), son los consumidores quienes controlan cada vez más la situación. Con este nuevo paradigma y con mercados que se vuelven aún más competitivos, las empresas no tienen otra opción más que concentrarse en la calidad y la capacidad de ampliación del producto, porque si ellos no lo hacen, alguien más lo hará.

Ahora podemos verlo con claridad: si desea realizar 'engagement' en sistema abierto, estará comprometido para siempre a competir por un lugar como principal innovador.

Con todos estos cambios que ocurren tan rápido, la noción de “abierto” surge como una táctica de negocio esencial para alcanzar la excelencia y la capacidad de ampliación del producto. Otorgarle un producto abierto a un grupo de creativos es el mejor camino hacia la innovación y la diversidad del producto, ya que permite que cada colaborador se concentre en lo que hace mejor y promueve la recepción de comentarios del público más variado.

Chrome y Android, que han crecido desde la primera vez que apareció “The Meaning of Open”, son un ejemplo de este principio. Con ambos productos, mantuvimos un mismo objetivo desde el comienzo: hacer al producto lo más sólido posible. Como habíamos comprobado una y otra vez, ningún camino nos permitiría alcanzar nuestro objetivo de modo más rápido y fiable que el concepto de "abierto". Si hay más gente trabajando en un producto, solo se puede mejorarlo. Este concepto permite prediseñar un concepto o probarlo en sus primeras etapas. Además, los sistemas abiertos soportan mejor el fracaso y atraen una base de usuarios más fieles. Ellos saben que la principal motivación de un sistema abierto es la excelencia del producto. Si la empresa intentara imponer otros objetivos, el público de programadores se daría cuenta de inmediato y se rebelaría. Al comprometer un producto con el concepto de "abierto", la empresa se dispone exclusivamente a mejorar la experiencia del usuario.

Los resultados hablan por sí solos. Si tenían un teléfono inteligente en 2006, probablemente era “Blackberry” o “Nokia”. Incluso, hace apenas tres años, Android representaba solo un 5% del mercado. Hoy, hemos crecido hasta alcanzar un 51%, y es muy probable que su teléfono inteligente sea de Samsung, HTC, Motorola u otro socio de Android.

Android ha llegado a lugares inesperados, como televisores, automóviles, aviones y hasta dispositivos (como Ouya, una consola de videojuegos nueva creada con tecnología de Android; si Android no fuera un sistema abierto, ese tipo de innovaciones no serían posibles). Ahora podemos verlo con claridad: si desean participar en un sistema abierto, competirán para siempre por un lugar como innovadores principales.

El concepto de "abierto" también ha sido útil para el navegador Chrome, que fue creado a partir del Chromium project de código abierto. En la actualidad, Chrome es siete veces más rápido que cuando se lanzó (hace apenas cuatro años), y el código nuevo está disponible para que todo el mundo lo vea mientras se desarrolla. Al trabajar tan abiertamente, se hace difícil tener objetivos ocultos o cometer errores; si algo se hace mal, un público internacional de programadores lo notará de inmediato.

El uso del concepto de "abierto" como una táctica comercial puede exigir nuevas competencias organizativas. La velocidad y la toma rigurosa de decisiones son esenciales. Un ecosistema abierto promueve la generación de ideas y, aunque tener buenas ideas es fácil, elegirlas es difícil. Los sistemas abiertos les pueden brindar a las empresas una gran ventaja competitiva, pero solo si están en posición de aprovechar esa ventaja. La táctica alternativa, mayormente usada por Apple y nuestros propios equipos de búsqueda, es mantener los sistemas más cerrados y ejercer un control total. Este enfoque requiere su propio conjunto de habilidades organizativas que van más allá de la rapidez, ya que la innovación y la excelencia del producto deben surgir completamente desde adentro. Es evidente que ambos enfoques pueden tener éxito. No obstante, según nuestra experiencia, tener un enfoque abierto es un camino más seguro al éxito cuando se trata de desarrollar plataformas mundiales.

Afortunadamente, un número cada vez mayor de organizaciones se ha dado cuenta de esta ventaja. En Wikinomics, los autores Don Tapscott y Anthony D. Williams relatan la historia de Goldcorp, una empresa dedicada a la minería de oro en Toronto que a fines de los noventa estaba en problemas. Ante un mercado en disminución, una serie de problemas internos y lo que parecía ser una mina agotada, el director ejecutivo Rob McEwen hizo exactamente lo que cualquier libro sobre negocios le hubiera dicho que no hiciera: empezó a regalar lo poco que quedaba de la empresa.

Concretamente, publicó 400 megabytes de información sobre la propiedad de 55.000 acres de Goldcorp en el sitio web de la empresa. En lugar de guardar celosamente lo que quedaba de información de propiedad exclusiva, ofreció un premio en efectivo de más de 350.000 GBP a cualquiera que pudiera usar esa información para encontrar el oro. El éxito fue enorme. Más del 80% de los lugares identificados por el público produjeron cantidades de oro importantes. A partir de esa pequeña inversión inicial, la empresa ha extraído oro de la mina por un valor de casi dos mil millones de libras esterlinas.

Sin dudas, McEwen se estaba acercando a los principios del movimiento de código abierto fuertemente arraigados. En los primeros (y confusos) días de Internet, prevalecía una cultura de universalidad e igualitarismo. Tim Berners-Lee, inventor de la World Wide Web, escribió: “Los jardines amurallados, sin importar su atractivo, nunca van a poder competir en diversidad, riqueza e innovación con el mercado web descontrolado y dinámico que existe más allá de sus puertas”. Google siempre se ha beneficiado de esa diversidad, riqueza e innovación. Es lo que nos ha permitido lograr creaciones como Chrome y Android, y lo que, por motivos similares, le ha permitido a una empresa minera desgastada sorprender al mundo con logros similares.

Por más dramática que suene la historia de Goldcorp, es solo el principio. De hecho, lo que comenzó como un concepto de los aficionados a las computadoras dentro de los círculos tecnológicos, se ha expandido a todos los ámbitos de los negocios, el gobierno, la salud, la educación y más. En Google, vemos una serie de oportunidades donde el concepto de abierto puede generar mejoras pequeñas o enormes, más allá del sector de la tecnología.

Educación
Desde Stanford a Corea, las universidades y los profesores de todo el mundo han comenzado a repartir material educativo de gran calidad sin costo alguno con una licencia abierta de derechos de autor. Además, este material está cada vez más disponible para personas que residen en los lugares más remotos. El ancho de banda y la conectividad han eliminado algunos de los obstáculos más firmes de la sociedad en materia de educación.

Hoy, un estudiante con un teléfono al final de una calle de tierra en Mumbai puede tener acceso a los cursos de máximo nivel de MIT. Asimismo, es igual de emocionante saber que ese estudiante puede convertirse en profesor. Gracias a entidades que verdaderamente favorecen la democratización, como la organización Khan Academy sin fines de lucro, la cual constituye un repositorio en línea de más de 3.000 videoconferencias, las personas alrededor del mundo pueden aprovechar una biblioteca de recursos en crecimiento (que contiene desde conferencias sobre física hasta tutoriales sobre finanzas) y colaborar con ella. Ya se sabe hasta qué punto la educación pública transformó la sociedad del siglo XX. Las posibilidades para la educación abierta en línea parecen igualmente infinitas.

Gobierno
Las exigencias de transparencia gubernamental son una cosa; las maniobras, como la Declaración de gobierno abierto formal emitida por Canadá recientemente, son algo más. Este documento reconoce que la postura abierta implica una actitud activa, no pasiva. Es decir, no solo deben otorgarse los datos de manera gratuita a los ciudadanos cada vez que sea posible, sino que una “cultura de participación” activa debe ser el objetivo de las medidas que se tomen.

A medida que más gobiernos municipales, estatales y federales adoptan esta tendencia, hay motivos para creer que redundará en beneficios financieros. Por ejemplo, después de que los datos de GPS se hicieron públicos a fines de los ochenta, se cree que los servicios comerciales creados a partir de estos datos contribuyeron con 43 mil millones de libras esterlinas en valor económico al mercado de EE.UU. Por el contrario, se podría decir que, cuando el régimen egipcio suspendió Internet en enero de 2011, obligó a los ciudadanos a salir a las calles para obtener más información y una masa de gente se congregó en la plaza Tahrir. En ese caso, es posible que haya sido la vuelta a un sistema más cerrado lo que aceleró la desaparición del gobierno.

Atención médica
PatientsLikeMe es una red social de salud creada a partir de los datos abiertos del Departamento de Salud de EE.UU. Si se diera lugar a más iniciativas como esta, se les podría brindar a más pacientes maneras de compartir información y conocer a otros pacientes en condiciones similares. Los investigadores también podrían beneficiarse de una mayor apertura en la industria.

Los datos de salud abiertos permitirían que se lleven a cabo el tipo de estudios epidemiológicos a gran escala que conducen a descubrimientos importantes, mientras que se implementarían medidas de protección más sólidas que nunca para asegurar la privacidad total de los pacientes. Por ejemplo, California puso a disposición de los investigadores el registro de defectos congénitos, y esto les permitió a los médicos tener acceso a una gran cantidad de información sobre el impacto que tienen los factores medioambientales en la salud. Y, sin dudas, Google Flu Trends ya ha demostrado cómo la conectividad y la capacidad de ampliación pueden combinarse para transformar lo que sabemos sobre un virus en particular con solo posibilitar que se comparta y se compare la información.

Ciencia
Los investigadores, las instituciones y los organismos de financiación de todo el mundo están comenzando a darse cuenta de que se puede obtener más velocidad y eficiencia, investigaciones de gran calidad y un mayor impacto general si hay colaboración y si se comparten más los resultados de las investigaciones científicas. Como lo advirtió la comisaria europea Neelie Kroes en un discurso reciente sobre ciencia y políticas de apertura en Europa: “Los investigadores, los ingenieros y las pequeñas empresas necesitan tener acceso a los resultados científicos de manera rápida y fácil. Si esto no sucede, los negocios se ven perjudicados”.

Tener mayor acceso a las investigaciones científicas puede estimular la innovación en el sector privado y ayudar a resolver los desafíos importantes que enfrentamos en todo el mundo (Google Fusion Tables es una herramienta que los científicos pueden usar para compartir grupos de datos distintos y trabajar con ellos). Mientras tanto, el concepto de "abierto" en el contexto científico puede significar abrir las investigaciones a participantes totalmente nuevos. Después de una década sin poder explicar la estructura de una enzima de restricción de proteínas de un virus similar al sida, los científicos presentaron el desafío a la comunidad de videojuegos. A través del juego en línea Foldit, los jugadores encontraron la solución en tres semanas.

Transporte
Al posibilitar el acceso a los datos públicos sobre el tránsito, los gobiernos les permiten a los empresarios desarrollar aplicaciones con esos datos y, de esa forma, se mejora la experiencia de los ciudadanos, quienes también pueden usar los datos para comunicar problemas de infraestructura. En Google, ya sabemos cómo funciona esto. Cuando nos propusimos organizar la información geográfica del mundo, nos dimos cuenta de que no existían buenos mapas para varias regiones. Por eso, creamos MapMaker, un producto para confeccionar mapas en el que pueden participar los usuarios y que permite que cualquiera haga comentarios en Google Maps. Gracias a este producto, nació una liga de ciudadanos cartógrafos en línea que, en un período de dos meses, trazó más de 25.000 kilómetros de caminos de Pakistán que no existían en ningún mapa.

Las tendencias técnicas que se combinan hoy están por transformar (en realidad, ya están transformando) áreas que, históricamente, han estado cerradas, paralizadas o se han mantenido en secreto. Hace tres años escribí: “El futuro del gobierno es la transparencia. El futuro del comercio es la simetría de la información. El futuro de la cultura es la libertad. El futuro de la ciencia y la medicina es la colaboración. El futuro del entretenimiento es la participación. Cada uno de estos futuros depende de una Internet abierta”.

Corregiré un poco mis palabras. Debido a los cambios radicales que hemos visto en apenas tres años, el desafío es otro. No debemos aspirar solamente a una Internet abierta. Las instituciones en general deben adoptar la apertura. Alcanzar los futuros que mencioné no parecía una tarea fácil, pero me complace anunciar que estamos más cerca que nunca.