Si los fanáticos pueden ver sus deportes favoritos con la realista tecnología HD desde la comodidad de su propia sala de estar, ¿cómo hacen los estadios para mantener las ventas de entradas? A medida que la tecnología avanza, la industria del deporte se ve obligada a intensificar su juego. Los estadios están implementando mejoras digitales para promover la participación de los fanáticos y para mejorar la experiencia de ver un juego en vivo. Desde estadios de fútbol de nueva generación hasta tecnología digital orientada a los fanáticos y entornos 3D en tiempo real, estamos ante el futuro de los deportes en vivo.

Escrito por
Cyrus Shahrad
Publicación
julio 2012
Temas

Los estadios antiguos eran un gran templo para los dioses de la competición y estaban construidos para impresionar, inspirar y perdurar. Pero los tiempos han cambiado. El lema de los Juegos Olímpicos de Londres de este verano es “reducir, reutilizar, reciclar”, y su sede respetuosa del medio ambiente está construida con tuberías de gas readaptadas, con concreto de bajo carbono y con secciones removibles.

Los estadios del futuro serán una fusión de tecnología y de sostenibilidad, lo que modificará radicalmente las formas en que nos conectamos con lo que sucede delante de nosotros, ya sea en una cancha de fútbol, en una pista de atletismo o en un diamante de béisbol.

Este futuro puede apreciarse en los diseños de Albert Speer & Partner (AS&P) para la licitación ganadora de la Copa Mundial de Fútbol de 2022 en Catar. Cada una de las 12 estructuras propuestas están concebidas de forma estética, desde el Doha Port Stadium que, visto desde arriba, parece un dios del mar de un solo ojo rodeado por el Golfo, hasta la corona de madera habilidosamente inclinada del Al-Shamal Stadium que imita la forma de los botes de pesca tradicionales, “dhow”, que se balancean en las aguas de los alrededores.

Pero no solo se trata de un placer para los ojos. El aspecto principal de los planos de AS&P fue la sostenibilidad social: desde el análisis de los alrededores de áreas residenciales que podrían beneficiarse de las centrales de energía solar utilizadas para enfriar los estadios, hasta el bosquejo de nuevas zonas comerciales y parques temáticos en muchos de los sitios. Aproximadamente 70.000 de los asientos propuestos están dispuestos sobre gradas removibles para que los estadios puedan achicarse después de esta competencia que dura un mes. No se utilizará ninguno de los costosos mastodontes que arruinaron el legado de la última Copa Mundial de Fútbol en Sudáfrica.

Los diseños reflejan ciertos elementos de uno de los estadios europeos de mayor éxito de los tiempos modernos, el estadio de la era espacial Allianz Arena en Múnich, Alemania. Este estadio explota entre el 90% y el 100% de su capacidad para los juegos de la Bundesliga gracias a una serie de medidas que ayudaron a incorporar a los fanáticos del fútbol, que antes no eran tenidos en cuenta: desde complejos de entretenimientos e instalaciones corporativas hasta medidas de seguridad que mantienen separados a los equipos contrincantes.

“En la actualidad, voy a ver los partidos con mi hijo de seis años”, comenta Axel Bienhaus, socio en Albert Speer. “Esto hubiese sido impensable para mis propios padres, ya que los partidos de fútbol eran demasiado peligrosos para los niños en esa época. Sin embargo, ahora las familias y los clientes corporativos están ayudando a revitalizar la industria en cuanto a las ventas de entradas. Tampoco es como para que los fanáticos del fútbol sientan que les están quitando sus estadios: las medidas de seguridad y las instalaciones VIP, cuando están diseñadas de forma eficiente, son invisibles para la persona promedio que se encuentra en las gradas. Y, por supuesto, los tradicionales fanáticos del fútbol son indispensables para mantener encendida la llama de los juegos”.

El objetivo es ofrecerles a esos fanáticos algo que no puedan obtener desde sus casas, donde la alta definición, la tecnología 3D y la magia de la repetición desde múltiples ángulos han revolucionado la experiencia de la televisión.

“Es el mismo desafío que el de las salas de conciertos”, cuenta Bienhaus. “Cuando los amantes de la música tienen esos sistemas en sus casas que tienen mejor sonido que una presentación en vivo, los organizadores tienen que esforzarse para que el entorno se transforme en algo por lo que valga la pena comprar una entrada. Del mismo modo, cuando los fanáticos del fútbol pueden ver los partidos en alta definición en su propia sala de estar, nuestro trabajo es convencerlos de que ni toda la tecnología del mundo puede sustituir la sensación de estar ahí mismo en un estadio de fútbol real. Creo que el éxito del Allianz Arena prueba que se trata de una pelea que estamos ganando”.

No obstante, no todos los involucrados en este negocio asumen que el poder absoluto de los deportes en vivo es lo suficientemente fuerte como para soportar la influencia de los medios digitales. Algunas personas, como Asim Pasha de la empresa de tecnología Sporting Innovations con sede en Kansas, creen que la única manera de que los estadios sobrevivan es mediante la incorporación de elementos digitales en los juegos más tradicionales que venden más entradas.

Así pues, Sporting Innovations está implementando mejoras digitales en estadios alrededor de todo el mundo. El objetivo es promover las relaciones a largo plazo entre los fanáticos y los equipos al modificar la noción convencional de que los partidos comienzan y finalizan con el sonido del silbato del árbitro, y al transformar a los fanáticos en algo más que simples espectadores.

“El primer paso es ayudar a los fanáticos a desarrollar una conexión persistente con su equipo”, agrega Pasha. “Se trata de brindarles suficiente información para que se involucren con los jugadores de una manera significativa y de ayudarlos a comprender por qué los juegos son importantes. Una vez que ingresan al estadio, podemos proporcionar una experiencia más personalizada: nosotros sabemos a dónde les gusta sentarse, qué productos compraron la última vez, en qué círculos sociales se mueven”.

“Con el tiempo, los clubes podrán personalizar los productos o los servicios para cada fanático en particular. Pronto, ingresaremos en una etapa de conectividad las 24 horas del día, los 7 días de la semana, en la que los fanáticos serán plenamente conscientes de la relación en la que participan de forma activa y recibirán recompensas por esta participación. Se trata de ayudar a los fanáticos a darle forma a la experiencia del futuro de ver deportes en vivo, de crear experiencias VIP para todos, independientemente de dónde se encuentren sentados”.

Esta última fase, según Pasha, está a tres o cinco años de concretarse. La tecnología que Sporting Innovations está desarrollando todavía se encuentra en una etapa inicial en la curva de implementación de una industria no muy reconocida por adoptar nuevas ideas. Sin embargo, en el LiveStrong Park, estadio del equipo de fútbol Sporting Kansas City, se han cumplido las primeras etapas de implementación con un éxito sorprendente. La empresa de telecomunicaciones Cisco ha instalado más de 48 kilómetros de cables de fibra óptica y 200 enrutadores, lo que le permite a la multitudinaria capacidad de 20.000 espectadores interactuar con el juego a través de teléfonos inteligentes a altas velocidades y sin interrupciones.

blockquote>Muy pronto, los fanáticos podrán conectarse en sus casas, ponerse un par de anteojos y encontrarse a sí mismos en las gradas de cualquier estadio del mundo frente a un partido que se desarrolla delante de sus propios ojos, con un campo visual que se traslada de acuerdo con el movimiento de sus cabezas

La interacción se produce de diversas maneras: desde registrarse en los asientos para facilitar los encuentros o pedir bocadillos para el entretiempo hasta twittear mensajes con “#sportingKC” para que aparezcan luego en la pantalla gigante que se encuentra en un extremo del estadio. Los fanáticos pueden ver repeticiones personalizadas o jugar a diversos juegos temáticos (desde predecir lo que sucederá a continuación en el campo de juego hasta responder preguntas sobre el equipo, todo por puntos de recompensa canjeables), mientras Pasha registra las señales telefónicas y el tránsito de personas para ayudar al club a predecir y a fomentar patrones de comportamiento entre los fanáticos. Y, hasta ahora, parece funcionar: las ventas de entradas aumentaron, en promedio, de 3.000 a 12.000 por juego el año pasado, a pesar de que los precios se incrementaron debido a las nuevas tecnologías incorporadas.

Mientras que Sporting Innovations utiliza la tecnología digital para profundizar la conexión entre los fanáticos y el equipo, la empresa especializada en tecnología 3D EON Reality va un paso más allá y traslada todo el complejo deportivo a los hogares.

Los ingenieros especializados en tecnologías de alta calidad (HQ, High Quality) de EON en California han desarrollado Icube: una secuencia vinculada de computadoras que proyectan imágenes sobre una serie de paredes, alrededor de las cuales los usuarios pasean con guantes estereoscópicos mientras sensores de movimiento registran sus movimientos. El resultado es una experiencia 3D de inmersión total del tipo sobre el que una vez profesó la vieja realidad virtual.

Para los fanáticos, las implicancias son asombrosas. Muy pronto, podrán conectarse en sus casas, ponerse un par de anteojos y encontrarse a sí mismos en las gradas de cualquier estadio del mundo frente a un partido que se desarrolla delante de sus propios ojos, con un campo visual que se traslada de acuerdo con el movimiento de sus cabezas. La tecnología aún se mantiene en secreto, pero podría estar ampliamente disponible para uso residencial dentro de los próximos tres años.

Los entrenadores que buscan ayudar a sus jugadores a perfeccionar sus técnicas de juego ya utilizan esta tecnología. “La capacidad de revolucionar el entrenamiento ya está en nuestras manos”, comenta Brendan Reilly, un ex entrenador de básquetbol de Illinois State reclutado por EON como director de su división de deportes. “En este momento, en nuestras oficinas, podemos pararnos al lado de versiones de tamaño real de nosotros mismos mientras balanceamos palos de golf o pateamos pelotas de fútbol, y podemos ubicarnos justo en el campo de juego. A niveles de élite, lo que diferencia a los jugadores buenos de los jugadores grandiosos es la capacidad de aminorar la velocidad del juego en la mente para poder leer las jugadas y tomar decisiones críticas. Y la realidad virtual nos permite hacer eso mientras evaluamos movimientos biomecánicos y corregimos errores, gracias a que podemos desglosar la realidad hasta un nivel que nunca antes hemos visto”.

Asim Pasha está totalmente en lo correcto cuando insiste en que ignorar la revolución digital no es una opción. “A menudo, nos preguntan sobre el riesgo que representa crear fanáticos que se sientan en los estadios y miran el progreso del partido en las pantallas, y no en el campo de juego, pero depende de nosotros influenciar la tecnología de una forma creativa para que eso no suceda”, agrega. “Tenemos una aplicación de juegos llamada Live Play y uno no puede competir a menos que esté viendo el partido, porque hay que responder preguntas sobre la base de lo que sucede en tiempo real. Creemos que son cosas como estas las que ayudan a que las personas presten más atención a los eventos y comprendan mejor los partidos. Los fanáticos que reciben una mayor recompensa son los que, literalmente, no le quitan la vista de encima a la pelota. Es el tipo de modelo que queremos promover: no reemplazar la realidad de ver deportes en vivo en un estadio, sino mejorarla. Ese es el futuro, en lo que a nosotros concierne”.