En un entorno en el que la tecnología digital cambia la forma de los medios de comunicación al llevar una pluralidad de opiniones a un público mundial, examinamos el auge y las implicaciones del periodismo abierto.

Escrito por
Vince Medeiros
Publicación
octubre 2012
Temas

El periodismo tradicional jerárquico (en el que los dueños, los editores y los periodistas encargan, escriben y editan las noticias bajo las luces fluorescentes de la sala de noticias sin ningún tipo de aporte del público) se ha visto considerablemente afectado. El público quiere participar y cuenta ahora con los medios para hacerlo y para desafiar a los periodistas y a aquellos en el poder. De hecho, nos encontramos ante la gradual aparición de un nuevo nexo entre los medios de comunicación, los ciudadanos y su impacto potencial en los hechos.

Son varios los factores que dieron origen al “periodismo abierto”, una manera más inclusiva de generar noticias, pero el principal es la poderosa combinación de recesión de la economía, tecnología digital y activismo interconectado en todo el mundo.

El primer factor bajo análisis es la economía. Las cifras actuales de los EE.UU. sugieren una recuperación solo moderada. Por otra parte, se dice que el Reino Unido se encuentra en la peor recesión secundaria de los últimos 50 años. A excepción de Alemania, la mayor parte de Europa se encuentra en recesión o luchando por sobrevivir. No es de asombro, por lo tanto, que los medios de comunicación comerciales, cuyos negocios dependen, en gran medida, de los ingresos provenientes de la publicidad, estén en la lucha para hacer frente a esta situación.

La tecnología es otro factor para considerar. Internet les ha dado a determinadas marcas un nuevo canal de conexión con los consumidores, y estas están comenzando a adoptarlo. Según un estudio de Global AdView Pulse, se observó un crecimiento de la inversión mundial en anuncios digitales del 12,1 por ciento en el primer trimestre de 2012, con lo que se dejó atrás a otros medios de comunicación. Ha sido un trayecto complicado, especialmente para el sector de anuncios impresos, ya que muchos periódicos y revistas tienen todavía que encontrar una manera de obtener ganancias en línea. Esta combinación difícil ha puesto a la manera tradicional y establecida de hacer negocios (en la que las empresas buscan obtener ganancias al vender públicos a los anunciantes) en un estado prácticamente crítico. Esto las obliga a buscar nuevas fuentes de ingresos y nuevas maneras de involucrar a las personas, para lo que deben crear comunidades y, luego, obtener ingresos de ellas.

Aquí es cuando entra en juego la participación. Desde Wall Street hasta la primavera árabe y las calles de Atenas y Madrid, los jóvenes están cada vez más interconectados... y enojados. Esta ola mundial de activismo está transformando el espíritu de esta época de la absorción personal a la solidaridad, mientras se incuba un deseo por la democracia real. Las personas quieren participar, manifestar su opinión y ocupar un lugar en la descripción de un mundo que está en crisis. Y en los momentos de crisis, se abren otras puertas. Desde esta perspectiva, el “periodismo abierto” se convierte en una extensión del Parque Zuccotti, un anexo de los levantamientos árabes y una parte fundamental de la demanda general de justicia social.

La revuelta nos recuerda la llegada de la imprenta de Gutenberg unos 500 años atrás, y muchas empresas de medios de comunicación todavía tienen que adaptarse. Como Rebecca MacKinnon, cofundadora de Global Voices Online, dice: “Aquellas agencias de noticias que sepan cómo adaptar los mejores aspectos del periodismo profesional a la realidad de una sociedad interconectada serán las que sobrevivirán y alcanzarán el éxito a largo plazo, si pueden desarrollar un modelo comercial”.

Aquellas agencias de noticias que sepan cómo adaptar los mejores aspectos del periodismo profesional a la realidad de una sociedad interconectada, serán las que sobrevivirán y alcanzarán el éxito a largo plazo

Durante siete años, Global Voices Online ha permitido que los menos escuchados expresen su opinión y den a conocer realidades inadvertidas por muchos. El sitio, sin ánimo de lucro ni oficina en el mundo real, selecciona, contextualiza y traduce el trabajo de periodistas ciudadanos a través de sus propios blogs, los canales de YouTube, los feed de Twitter y otras plataformas de medios de comunicación de los ciudadanos. “Fuimos los primeros en usar el modelo de selección de conversaciones provenientes del mundo internacional de los blogs”, dice MacKinnon, “algo que se ha convertido en un elemento común en muchos sitios web de noticias, especialmente cuando hay noticias de último momento, como la primavera árabe”.

Entre los principales medios, el periódico The Guardian del Reino Unido ha sido uno de los que adoptó esta nueva manera de hacer negocios con mayor rapidez. Asimismo, fue la primera agencia de noticias que adoptó la frase “periodismo abierto”. De hecho, el editor Alan Rusbridger se refiere al periodismo abierto como su “modelo operativo”. “Estos no son los tiempos de Gutenberg, en los que solo unos pocos tenían la posibilidad de comunicarse a gran escala”, explica Rusbridger. “En la actualidad, cualquiera puede escribir, publicar y distribuir su trabajo. ¿Por qué no pedirles que hagan eso junto con nosotros o, al menos, unificar lo que ellos tienen para decir con lo que nosotros tenemos para decir? Lo hacemos porque permite formar un panorama más completo. En otras palabras, es mejor en términos periodísticos. Y lo hacemos porque, si nosotros no nos abrimos, simplemente alguien más lo hará. ¿Por qué competir cuando se puede colaborar? Es mejor en términos comerciales”.

Desde la cobertura de la primavera árabe hasta las revueltas sociales inglesas del verano pasado o la muerte del vendedor de periódicos Ian Tomlinson durante los disturbios del G20 en 2009 en Londres, el público hizo su parte para ayudar a The Guardian a contar la historia. “Un ejemplo de esto se observó con la cobertura de las revueltas sociales el año pasado cuando uno de nuestros periodistas, Paul Lewis, siguió todos los sucesos en toda Inglaterra durante cuatro días y noches. Una red de seguidores en Twitter, que también fue su primera plataforma de publicación, lo guió en su trabajo. La información que le enviaban lo ayudó a dirigirse a lugares de conflicto específicos y a ser testigo de hechos que, sin esta ayuda, no se hubieran cubierto. Después de los cuatro días, Paul tenía 35.000 seguidores nuevos. Ciertos análisis demostrarían después que su canal fue el más influyente de todas las organizaciones de medios de comunicación”.

Además de aportar noticias, a veces, los ciudadanos dejan de lado los canales tradicionales por completo. Un buen ejemplo es el infame “Día de Furia” en Egipto. El 28 de enero de 2011, los hinchas de fútbol tomaron el puente Qasr al-Niln, que se encontraba a cargo de la policía antidisturbios. Esto marcó el momento en que la camarilla de Mubarak perdió toda clase de control. Las filmaciones del hecho se realizaron con celulares y se publicaron en YouTube, por lo que las personas tanto en Egipto como en toda la región pudieron tener acceso a ellas de inmediato. “Esto nunca se hubiera mostrado en la televisión estatal”, dice el enviado de la BBC, Paul Mason, “e incluso una cadena televisiva benévola y neutral nunca lo hubiera mostrado en su totalidad”. Dos semanas después, se expulsó a Mubarak del poder.

Mason, que relató los recientes levantamientos mundiales en su libro, Why It’s Kicking Off Everywhere (Por qué el cambio se desata en todos lados), dice que la naturaleza fluida de la información en todos los medios sociales está comenzando a socavar las formas establecidas de relatar las noticias: “Puedo ver cómo los videos de noticias se convierten en una serie de clips casi sin editar, sin narrar, sin mediar, difundidos por Twitter. Esto hace que la cobertura tradicional ‘en vivo’ y ‘continua’ se vuelva redundante”. Las noticias de aficionados, sostiene, pueden ser más confiables que las noticias producidas a nivel profesional que se muestran en la televisión. Asimismo, agrega que “las noticias obtenidas del público pueden ser más rápidas, instantáneamente verificables y menos propensas a ser manipuladas por los malos de la película que administran o censuran las noticias, especialmente en las primeras etapas. Muchas de las noticias de la televisión ya parecen falsas, con personas poco sinceras”.

Mason dice que incluso la naturaleza competitiva del periodismo de noticias está en proceso de cambio para reflejar el modelo de “competencia colaborativa” característico de otros sectores interconectados. “El surgimiento de grupos abiertos de pares conformados por periodistas, sobre todo en Twitter, repercute en la manera en que obtengo las noticias sin editar y ofrece más claridad,” dice. “Algunos de nosotros estaremos presentes en una conferencia de la UE e intentaremos obtener la primicia, pero una vez que alguien la obtiene, se da un proceso de trabajo en conjunto mediante retweets y comentarios. Todo es parte de un trabajo progresivo: un tweet lleva a un blog; un blog lleva a una noticia; alguien tuitea la noticia; alguien tuitea el vínculo del trabajo de alguien más, que ha inspirado o responde al trabajo propio. De repente, se observa una dinámica ecoesfera de conocimiento, y no una jerarquía estática”.

Google también juega un papel en este entorno de noticias emergente. Google Noticias reúne noticias de más de 45.000 fuentes de todo el mundo. El producto se creó luego del 11 de septiembre cuando el científico de investigación de Google, Krishna Bharat, se vio frustrado por el tiempo que llevaba “recorrer” la Web manualmente para buscar información sobre los ataques. “Los autores en la Web no habían creado un espacio con vínculos a los artículos sobre la noticia porque el contenido era muy reciente”, dice Bharat. “Desde mi punto de vista, Google, que está en el negocio de ayudar a las personas a encontrar información, pudo crear de inmediato conjuntos de vínculos a contenido completamente nuevo para las noticias principales del día”. Los comentarios internos resultaron tan positivos que la empresa decidió desarrollar el producto completamente en seis meses.

Google Noticias puede no democratizar la producción de noticias de manera directa, pero definitivamente pone a disposición la más amplia gama posible de fuentes. “Ofrecemos acceso eficaz a todos los artículos publicados en torno a una noticia provenientes de diversas fuentes de todo el mundo”, explica Bharat. “No es necesario recorrer la Web en busca de contenido relacionado. Nuestros algoritmos lo hacen por los usuarios, permanentemente y en tiempo real, para todas las noticias y en todos los idiomas. Siempre que haya una noticia en Google Noticias o en Búsqueda de Noticias, no solo se puede ver el artículo principal, sino también una plétora de otras opciones relacionadas para leer o para ver, como una secuencia de acciones progresivas”.

Según Bharat, esto ayuda a los editores locales y pequeños, ya que el formato anuncia artículos relacionados con los usuarios sobre la base de sus preferencias: “Con la personalización de las fuentes, damos prioridad a las fuentes que le gustan al usuario, al mismo tiempo que incorporamos opiniones que son fundamentales para una noticia en particular. Se da un equilibrio entre la personalización y la casualidad”. Esto, sostiene, al final beneficia a la democracia: “Hacemos posible que los hechos presentados por una fuente se complementen y se verifiquen con aquellos presentados por otra. Se proporciona a los usuarios más información y se reduce el riesgo de adquirir una visión distorsionada basada en la producción de una única fuente sesgada”.

Según Bharat, Google Noticias es una parte esencial de la tendencia generalizada hacia la apertura: “En última instancia, el ‘periodismo abierto’ depende de un sólido proceso de descubrimiento, y los productos de noticias de Google hacen eso posible”.

A medida que los medios de comunicación digitales crecen, aumenta la lucha por controlar su futuro. “La sensación de imprevisibilidad ha dado lugar a una apertura, y muchas fuerzas intentarán aprovecharse de ello”, dice Des Freedman, profesor de Comunicaciones y Estudios Culturales de Goldsmiths College, Londres. “En la actualidad, muchos estudios muestran que hay más concentración de fuentes de noticias en línea que en otros medios sin conexión. Evidentemente existen menos estudios sobre Twitter hasta el momento, pero entre los estudios realizados, no se observa una redistribución en Twitter”.

A pesar de que hay estudios de casos positivos, Freedman sostiene que el potencial democrático de los medios de comunicación digitales definitivamente es un proceso que está en marcha. “Google Noticias es un medio diferente de distribuir las noticias. ¿Esto significa que las opiniones dominantes son necesariamente diferentes? En términos tecnológicos, el periódico Huffington Post tiene la capacidad de ofrecer una diversidad de opiniones, pero se ubica en una visión muy tradicional en la que predomina la persona que escribe, en contraposición a quién podría escribir”.



Dan Hind, autor de The Return of the Public (El nuevo protagonismo del público), quiere compensar esa falta de equilibrio mediante un sistema de encargo público a través del cual las personas administren un presupuesto editorial y puedan expresar directamente su opinión acerca de qué noticias cubrir y quién debe hacerlo. “Se basa en darles a todas las personas cierto nivel de control sobre el contenido de las principales noticias, algo que se les niega en el momento”. De este modo, dice Hind, "el periodismo se convierte en una profesión en la que servir al público, en lugar de al dueño o al editor, da vía libre al éxito y al prestigio”.

Puede llevar tiempo e implicar mucha presión social hasta que el encargo público se transforme en una realidad. Por el momento, sin embargo, parece evidente que el periodismo colaborativo del tipo que arrojó luz sobre la muerte de Ian Tomlinson enriquece la esfera pública. No obstante, los medios de comunicación radicalmente democratizados, probablemente, irían más allá del individuo de consumo masivo que es capaz de proporcionar comentarios o realizar aportes en un proceso ya existente. Según Freedman, “la pregunta más importante es, ¿a qué nos referimos con ‘abierto’? Si solo nos referimos a una autopista por la que cualquiera puede andar, entonces tiene sentido si se tiene un automóvil, ¿pero qué sucede si no se permite opinar sobre su mantenimiento y la dirección de la carretera?”

Como sucede en casi todas las revoluciones, el proceso es caótico. “Lo antiguo se rompe con más rapidez que la que se necesita para armar lo nuevo”, escribe el teórico de los medios Clay Shirky. Y a medida que las grietas se agrandan, se abren espacios para que los ciudadanos participen como nunca antes. Para aquellos que tienen el poder, el panorama asusta; para la democracia, es un hecho maravilloso.

Google Noticias, el “Día de Furia” de Egipto, el periodismo abierto de The Guardian, etc., son solo el comienzo. No importa lo que venga después, ya sean nuevas tecnologías, la alteración de las antiguas jerarquías y el clima cada vez más intenso hacia una distribución de recursos más equitativa, todo apunta en dirección a un panorama mediático más interesante que el que dejamos atrás, uno que les otorga a las personas más poder para marcar la pauta, producir y distribuir noticias, y hacer verdaderamente responsables a aquellos que tienen el poder.

Las últimas palabras se las dejo a Freedman: “Nos encontramos frente a una situación de un potencial enorme, frente a un momento en el que hay un gran deseo por contar con nuevas fuentes y perspectivas. Pero no hay conclusiones obvias. Del mismo modo que luchamos por la igualdad social, debemos seguir luchando por redistribuir los recursos mediáticos”.