5 mujeres líderes de Google comparten su historia laboral y brindan consejos profesionales

Kim Mok / Marzo de 2020 / Insights

"Puedes aprender cualquier cosa en cualquier momento de tu vida". Esta es solo una de las muchas ideas inspiradoras que escuchamos de las líderes de Google Marketing de todo el mundo sobre el crecimiento profesional. En honor al Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo, analizamos sus desafíos, logros y consejos para mujeres -o cualquiera- que se encuentre desarrollando su carrera.

El mundo celebra el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer. Se trata de un momento propicio para revisar nuestras sensibilidades sociales: ¿cómo nos está yendo respecto a alcanzar la igualdad de género?

Cuando se trata de crecimiento profesional, las mujeres aún enfrentan una batalla mayor en el lugar de trabajo que sus colegas masculinos. Estudios muestran que menos de 1/3 de los puestos de alta dirección en todo el mundo están ocupados por mujeres1. Y, según el Foro Económico Mundial, las mujeres perciben solo el 63% del salario de los hombres2. También está el tema de la autopromoción. En promedio, los hombres aplican para un puesto o un ascenso cuando cumplen con tan solo el 60% de los requisitos, mientras que las mujeres aplican únicamente si cubren el 100% de ellos3. Por otro lado, una investigación más reciente muestra que si una mujer muestra demasiada confianza, esto le repercutirá negativamente4.

Para este artículo, conversé sobre este tema con líderes de Marketing de Google de distintas partes del mundo y les pedí que compartieran sus historias laborales, desafíos y consejos para mujeres -o cualquiera- que se encuentre desarrollando su carrera.

Continúa aprendiendo en todo momento de tu vida

Sapna Chadha siempre supo que quería trabajar a nivel global. Su mudanza desde los Estados Unidos hacia Asia fue uno de los momentos más decisivos de su carrera. Sin embargo, cuenta: “No fue una estrategia que esbocé para mi vida. Se dio porque mi esposo necesitaba mudarse a Asia por su trabajo”. En retrospectiva, Chadha se pregunta: “Como mujeres, ¿expresamos algunos de nuestros deseos tanto como podríamos?”.

Chadha aconseja: “Participen activamente en cada paso de su viaje, y no se sienten a esperar que se les pida lo siguiente. Si no tienen una idea clara sobre qué oportunidades desean, simplemente pasarán su tiempo mirando todo como espectadoras”. Agrega: “Me he dado cuenta de que debería tener una lista de los trabajos que más me inclino a perseguir en los próximos años. Y, lo que es más importante, debería intentar obtener trabajos para los cuales no cumplo con todos los requisitos”.

Chadha plantea que “para ser exitoso en marketing en los próximos 10 años, hay que comprender que todo se está tornando muy técnico”. Mientras que el marketing de marca es importante, el rendimiento, el crecimiento y el marketing digital son vitales. Pero sostiene: “Las mujeres no creen ser buenas en los componentes técnicos, entonces no lo intentan. Uno puede aprender cualquier cosa en cualquier momento de la vida. Si las mujeres se mantienen alejadas de la ciencia del marketing, no desarrollarán su máximo potencial”.

Elige a las personas correctas con quienes trabajar y al ambiente correcto donde desempeñarte

Kristell Rivaille le atribuye a un inodoro el haberla ayudado a elegir su primer trabajo en marketing. Más específicamente, a un cartel colocado encima de este. Mientras estaba en una entrevista laboral en una compañía, cuando fue al baño, notó el habitual pedido respecto a no arrojar toallas de papel en el inodoro. Pero este cartel en particular explicaba el porqué: a diferencia del papel higiénico, las toallas de mano no se disuelven al humedecerse. “No me gusta cuando las personas solamente me dicen qué tengo que hacer”, dice Rivaille. “Sí me gusta cuando las personas me explican por qué debemos hacer algo y así obtienen mi consentimiento”. Ese trabajo no había sido la primera elección de Rivaille, pero ese cartel en el sanitario la hizo sentir que la compañía respetaría la inteligencia de sus empleados y alentaría la comunicación abierta.

“El enfoque racional frente a la elección de un movimiento de carrera es importante”, dice Rivaille. “Cuando se le presta atención al aspecto emocional, se obtienen mejores resultados. Estará haciendo lo que ama y aportando pasión, energía y creatividad a su trabajo”. Recomienda mirar más allá de qué marca o producto los entusiasma y “elegir las personas correctas con quienes trabajar y el ambiente adecuado donde hacerlo”.

Rivaille también resalta la importancia del conocimiento de uno mismo y la inteligencia emocional. Al comprender quién es uno y cómo se presenta ante los demás, uno puede “aprender a flexibilizarse, dependiendo de la situación y las personas con las que se está trabajando. Ser asertivo puede ser muy necesario en una situación, pero en otros momentos posiblemente se necesitará hacer silencio y escuchar”.

Encuentra oportunidades para aprender y salir de la zona de confort

Susana Ayarza cree que las mujeres deberían expresar en el trabajo lo que consideran que merecen. Sin embargo, también se pregunta si las personas se concentran demasiado en los cargos y en los niveles, en lugar de en el crecimiento personal. “Obviamente los ascensos son importantes pues son parte de ser reconocido en tu carrera, pero es igual de importante encontrar oportunidades de aprendizaje y salir de la zona de confort”.

Ayarza recuerda un momento cuando accedió a liderar un equipo global mientras trabajaba aún en Brasil. Técnicamente, no era un ascenso, pero ella la consideró como tal. “Era una experiencia totalmente nueva, y tuve la oportunidad de aprender de diferentes culturas. Eso es crecimiento real. Soy una ejecutiva diferente ahora gracias a que tuve esa oportunidad”.

Parte de su crecimiento incluye reevaluar sus objetivos de carrera. Hace algunos años, quería convertirse en una ejecutiva de primera línea en marketing. Ahora su foco ha cambiado a dejar un legado duradero y cumplir un propósito superior. Le dice a otros: “Cuando seas más grande, no te vas a acordar de los números, los proyectos o las iniciativas que hiciste que fueron buenas para el negocio. Te vas a acordar del impacto que tuviste en la sociedad y en las personas a tu alrededor”.

Haz lo mejor que puedas de manera imperfecta

Una vez, Michelle Bryant-Low se alejó de su carrera por siete años; se mudó a Francia y dirigió un coto de caza de jabalí. “Eso me dio esta experiencia de vida inmensamente diferente a si tan solo me hubiera quedado en los negocios corporativos a lo largo de toda mi carrera”. Por más valiosos que fueron esos años, cuando Bryant-Low decidió dejar la Francia rural y volver a la fuerza laboral, se sentía nerviosa. “Perdí mucha confianza en mis propias habilidades y en mi propio potencial”.

Mientras que Bryant-Low se siente afortunada de que una compañía para la que solía trabajar la recontrató en un rol similar al que hacía anteriormente -que le permitió dedicarle tiempo a reconstruir su confianza-, comprende cuán difícil es para las mujeres volver de una licencia de maternidad o de un período sabático y hacer malabarismos para balancear la carrera y la vida doméstica. “Siempre sientes como si estuvieras haciendo concesiones por algún lado. Te sientes culpable por estar lejos de tus hijos, y te sientes culpable por amar tu trabajo”.

Bryant-Low cree que es importante darse cuenta de que no existe una “supermujer”. “Nos ponemos varas tan irrealistas para nosotras mismas...”. Y aconseja a las mujeres de su equipo: “Sean amables con ustedes mismas. Está bien si las cosas no son perfectas. No quieran tenerlo todo. Simplemente, hagan lo mejor que puedan imperfectamente”.

Sean responsables de sus propias decisiones y elecciones

Anteriormente en su carrera, Kazuha Okuda tenía un trabajo que sentía que la menoscababa. “Siempre me asignaban un rol secundario; nunca como la principal líder, a pesar de que era capaz de hacerlo”. Cuanto más tiempo permanecía en esta situación, dice Okuda, más fácil se volvía internalizar esta creencia. “Una vez que uno se acostumbra, ya no ve el problema realmente. Uno se queda con la única opción en la cual nos colocan”.

Finalmente, habló con colegas varones y descubrió que se les daban proyectos mucho más interesantes. “Estaba shockeada. ¿Qué había estado haciendo? Entonces, diseñé un plan para salir de ese equipo, comenzar de nuevo en un rol principal, y establecer expectativas diferentes. Para cambiar mi carrera, necesité cambiar proactivamente tanto mi ambiente como la dinámica”.

Ahora Okuda se mantiene en su sendero con una declaración personal de misión: hacer del mundo un lugar mejor. “Tener una meta ambiciosa en mi cabeza me ayuda a encaminar mi carrera. Soy selectiva respecto a qué proyectos tomo y con quién trabajo”. Y brinda un consejo: “Está bien ser selectivo porque uno debe navegar durante toda la carrera y ser responsable de sus propias decisiones y elecciones”.

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