Si quieres ver cómo se ilumina la cara de Ben Jones, háblale de impresión 3D super rápida, tableros de circuitos magnéticos o cámaras multivisión. El director técnico ejecutivo de AKQA está convencido de que el acceso a herramientas como estas está revolucionando la creatividad. “Imagínate un mundo en el que podamos pensar en cosas, resolverlas mentalmente con nuestra imaginación y crear la solución en pocas horas", dice. “Aquí, en este mundo de creadores, es donde entramos en juego nosotros”.

Me dedicaba a la programación en el sector financiero. Desarrollé aplicaciones de préstamos bancarios para particulares y todo tipo de cosas realmente aburridas. Después entré en una de las cinco empresas de consultoría más importantes y trabajé con algunos clientes increíbles, pero es un sector en el que nunca ves los frutos de tu trabajo, ni siquiera puedes hablar de él. Quería poder hacer un trabajo y después llamar a mi madre y decirle: "Mira lo que he hecho". Lo único que quería era crear y utilizar mi imaginación, pero en el mundo de la banca hay pocas ocasiones para utilizar tu mente de forma creativa.

Cuando me entrevistaron en AKQA, no sabía qué era una agencia. Mientras entraba por la puerta, con indiferencia y una actitud arrogante, me saludó un chico que salía del ascensor con un impresionante corte de pelo estilo mohicano que se fue caminando junto a una bicicleta de una sola velocidad. Y entonces pensé: “Esto es distinto". Por suerte, me pidieron que me uniera a ellos. De alguna forma, fue como la primera vez que un niño acude a clases de danza y su cara resplandece de felicidad porque tiene la oportunidad de ser libre. Tenía la sensación de que realmente podría utilizar mi imaginación, mi inteligencia, mis habilidades y mi entusiasmo para solucionar problemas cotidianos.

Se me pone la piel de gallina al pensar en las tecnologías que las personas tienen a su disposición y lo que se puede llegar a hacer con ellas. Existe un kit de littleBits, unos pequeños tableros de circuitos magnéticos desmontables, con los que tanto los adultos como los niños pueden hacer creaciones en una hora. De repente, puedes coger una idea que has tenido mientras tomabas el sol en el jardín y crear algo que la gente pueda comprar. Creo que el hecho de que las personas puedan acceder a circuitos y electrónica en cualquier lugar del mundo es emocionante y nos permitirá ser testigos de un nivel de progreso increíble. Es como otro mundo, un mundo de creadores.

Algo que siempre defendemos en AKQA es que si se va a crear algo, hay que democratizar lo que solo esté al alcance de la élite y hacer que sea popular. Los niños del mañana podrán programar desde la escuela, montar estos circuitos magnéticos, imprimir tableros de circuitos desde impresoras con tintas conductivas. Así que, si como creativo te estancas pensando en las realidades de la vida y no aprovechas el hecho de que todo el mundo puede ser un creador, no vas a ganar a nada. De momento, lo denominamos "crowdsourcing", pero va a ser la forma en que las cosas sucederán mañana.

En vez de pensar que tienes la solución completa, utiliza esa cultura en el proceso de generación de ideas. Inspírate en un mercado más amplio y en las ideas, las mentes, los pensamientos y los procesos que puedas encontrar allí, y utilízalo todo como principal kit de herramientas creativo. Y a todo esto, añádele una salsa especial que te sea propia en cuanto a narración, que es en lo que destacan los creadores. Una narración bella se convierte en una experiencia de emoción, que es lo que realmente se necesita para poder destacar y sobrevivir. Si piensas con la actitud del creador y te centras en una narración bella, vas a ganar.

El motivo por el que las personas tienen que recurrir a YouTube como elemento central de sus estrategias hacia el consumidor es simplemente este: cualquier persona que tenga éxito en YouTube mantiene una relación auténtica con su audiencia. La gente piensa que YouTube es un canal de emisión. Sin embargo, para las marcas, se trata más de un canal de escucha. Es una red, un medio social. Céntrate en ser auténtico. En vez de intentar vender, céntrate en la simplicidad y en la conversación. Si puedes tener conversaciones y escuchar lo que la gente está diciendo de verdad y observar la forma en que interactúan en esta conversación, ganarás. Escucha, no emitas.