Mary Grove, Responsable de Iniciativa Empresarial Global de Google, comenta lo que las últimas investigaciones revelan sobre la contribución de Internet al crecimiento económico.

El año pasado, visité Kabul y Herat. Quería saber cómo la gente, en un país en el que solo el 4% de la población utiliza Internet y en el que pocos usuarios tienen acceso a los datos móviles, interactúa con la búsqueda y con los productos de Google. Como la radio es una forma de comunicación de masas muy popular en Afganistán, los oyentes llaman a un programa de radio local llamado "Percipal" ("Buscar e investigar") y hacen su consulta al presentador. Este, que tiene acceso a Internet, hace la búsqueda en Google y luego lee la respuesta en directo. ¿Qué conclusión saqué al volver a EE. UU.? Que las limitaciones alimentan la creatividad; que a la gente siempre se le ocurren maneras de conectarse entre sí para acceder a la información.

Hoy más que nunca, los emprendedores de todo el mundo están aprovechando la tecnología e Internet para conectarse, crear contenidos y transformar sus comunidades y el resto del mundo. Todos los días vemos ejemplos de personas que logran hacer que sus negocios sean más eficientes, que colaboran con otras personas con su misma mentalidad para mejorar su entorno inmediato, o que comparten online el último single de su grupo favorito.

Si la necesidad es la madre de la invención, el incentivo es el padre, y para crear un sistema de incentivos que estimule a los emprendedores deben confluir una serie de factores. Entre ellos, el acceso al capital, un grupo de personas con talento y una red de mentores que hayan triunfado y fracasado, además del necesario compromiso de los legisladores y líderes con el fomento de una Web libre y gratuita. En EE. UU., donde la ley JOBS elabora normas para el "crowdfunding" o financiación colectiva, tenemos sitios web como Indiegogo y Kickstarter, que usan la Web como una plataforma democratizadora que da a conocer buenas ideas para que los emprendedores puedan financiarlas, lo que a su vez, genera más oportunidades y nuevos empleos.

Internet ha creado más de 3,6 millones de puestos de trabajo solo en Estados Unidos, e influye más en la economía que la agricultura y la construcción juntas. Un informe reciente de McKinsey reveló que, entre 2004 y 2009, Internet contribuyó, de media, al 21% del PIB en los países desarrollados. Internet representa, como término medio, el 3,4 por ciento del PIB de los países del G8, más Brasil, China, India, Corea del Sur y Suecia (una cifra comparable con el PIB de España o Canadá, y que está aumentado a un ritmo más rápido que el de Brasil).

Internet ha creado más de 3,6 millones de puestos de trabajo solo en Estados Unidos, e influye más en la economía que la agricultura y la construcción juntas.

En países de crecimiento rápido, como Marruecos, Turquía y Vietnam, Internet representa un promedio del 1,9 por ciento del PIB (unos 366.000 millones de dólares en 2010). La conclusión está clara: una Web abierta y gratuita genera más desarrollo económico y más oportunidades en todo el mundo.

Internet también permite acceder a un público al mismo tiempo local y global. Tomemos el caso de Startup Weekend, una iniciativa que organiza eventos de fin de semana de 54 horas en más de 400 ciudades de 70 países. (Google será el "patrocinador galáctico" de Startup Weekend durante los próximos dos años). Hace unos meses, conocí a los fundadores de AfterShip, ganadores de la "Global Startup Battle", una competición amistosa entre los 48 equipos ganadores de los eventos de Startup Weekend celebrados en noviembre de 2011.

Los cuatro fundadores de AfterShip se conocieron en el Startup Weekend de Hong Kong. Formaron un equipo para lanzar un producto ese fin de semana, luego ganaron el concurso mundial y, unos meses más tarde, presentaron al mundo entero su servicio de seguimiento de envíos. Hemos trabajado con miles de emprendedores similares en nuestros programas Google for Entrepreneurs, desde Campus London hasta Women Entrepreneurs on the Web, y todos ellos están creando una nueva generación de iniciativas digitales de éxito.

La Web también permite a las comunidades aportar un valor extraordinario y, en algunos casos, aparecer literalmente en el mapa. Durante nuestra visita a Afganistán, observamos que no había mapas digitales completos. Unos meses más tarde, los jóvenes emprendedores que conocimos en Herat usaron Google Map Maker —una herramienta que permite a los ciudadanos trazar en Google Maps el mapa de sus comunidades en más de 188 países de todo el mundo— para añadir 11 regiones en Afganistán, las cuales ya aparecen en Google Maps.

Gracias al poder de Internet y a las comunidades a las que acoge, es posible que hoy nuestra ciudad (o calle o empresa) aparezca en el mapa. De modo similar, un equipo de voluntarios locales de Pakistán trazó el mapa de toda la ciudad de Lahore en menos de 24 horas. El Gran Proyecto de Topografía Trigonométrica de la India tardó 60 años en completarse; con Map Maker, se puede hacer en pocos días.

Pero no debemos suponer que la naturaleza transformadora de Internet es una consecuencia inevitable de conectar un conjunto de servidores y ordenadores. Más bien, su modelo totalmente novedoso, flexible y liderado por la comunidad, ha permitido que emprendedores, investigadores, artistas y gente de todo tipo probemos cosas nuevas, perfeccionemos nuestros proyectos rápidamente y a bajo coste, y crezcamos de forma exponencial.