Si un millón de árboles caen en el bosque y nadie los oye, ¿hacen ruido? Tal vez, pero ¿importa? Un nuevo estudio llevado a cabo por Nielsen e Ipsos demuestra que la atención que se presta a los anuncios varía según la pantalla y que no basta solo con que la publicidad sea visible: para que los anuncios tengan un verdadero impacto es necesario que llamen la atención, que se vean y que se escuchen.